Elegir anteojos no es una cuestión de azar. Un marco que se adapta a las líneas de tu cara no solo se ve mejor, sino que además es mucho más cómodo y te dan más ganas de usarlo.
Para encontrar el modelo ideal, el secreto está en generar equilibrio. Mirá cuál es tu tipo de rostro y qué buscar:
La forma: Es el tipo de rostro más versátil; le van bien casi todos los estilos.
Qué elegir: Marcos rectangulares clásicos que mantengan el equilibrio natural.
La forma: Mandíbula muy marcada y frente ancha. El objetivo es suavizar los rasgos.
Qué elegir: Marcos redondeados u ovalados para contrastar con los ángulos.
Qué evitar: Marcos rectos o cuadrados que endurecen más las líneas.
La forma: Líneas curvas y sin ángulos marcados. Necesitás aportar estructura.
Qué elegir: Marcos angulares y rectangulares que estilicen y definan las facciones.
Qué evitar: Marcos redondos, ya que acentúan la redondez.
La forma: Frente ancha y mentón angosto o afilado. El fin es equilibrar las dos mitades.
Qué elegir: Marcos livianos y finos que no sumen peso visual en la parte superior.
Qué evitar: Diseños muy gruesos o excesivamente anchos arriba.
La forma: Cara alargada. El objetivo principal es acortar visualmente el rostro.
Qué elegir: Marcos grandes y redondeados que aporten ancho horizontal.
Qué evitar: Lentes pequeños o estrechos que alargan todavía más la cara.
Vení a visitarnos y te ayudamos a encontrar el modelo ideal según tus proporciones y estilo.